viernes, 26 de agosto de 2016

El Juicio del Trono Blanco y el Tribunal de Cristo.

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- Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí (Romanos 14:10-12)

Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo (2 Corintios 5:10)

Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego
(1 Corintios 3:11-15)

 Tanto los creyentes como los incrédulos compadeceremos ante Cristo. El juicio de los salvos será distinto al de los que no son salvos. Los juicios tienen diferentes nombres. Los salvos compareceremos ante el tribunal de Cristo; los incrédulos comparecerán ante el Gran Trono Blanco.

 Los dos juicios estarán separados por un tiempo de poco más de mil años. ¿Cuando será el Tribunal de Cristo? Los santos de todas las edades comparecerán para ser juzgados cuando Cristo regrese. El apóstol Pablo le encomendó a Timoteo: «Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino» (2 Timoteo 4:1).

Tal testimonio concuerda con exactitud con las palabras de Cristo, cuando dijo: «…el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras» (Mateo 16:27). 

La Biblia lo pone en claro: Ni los creyentes ni los incrédulos serán juzgados hasta que Cristo venga. 

Los creyentes aparecerán primero ante el Señor en el tribunal de Cristo. Todos los que no creyeron en Jesucristo como Salvador personal serán juzgados mil años después ante el gran trono Blanco. En el día establecido, todas las cosas saldrán a la luz y serán evaluadas honestamente. Cristo enseñó que: «nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse. Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas» (Lucas 12:2, 3)

.La regla de juicio ante el Gran Trono Blanco y el tribunal de Cristo será la Palabra de Dios. 

Jesucristo dijo: «…la palabra que he hablado, ella le juzgara en el día postrero» (Juan 12:48). Romanos 14:12 enseña que todos darán cuenta a Dios, uno por uno.

 Los santos de todas las épocas estarán en el tribunal de Cristo, pero ninguna persona que no es salva se presentará entonces. Observe la repetición que encontramos en Romanos 14:10 y 12: «…todos compareceremos ante el tribunal de Cristo…cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí».

 El apóstol Pablo se refería a «nosotros», los creyentes. Si usted es creyente, rendirá cuentas a Dios ante el tribunal de Cristo. Los que no son salvos tendrán su propio juicio. Este juicio se describe en Apocalipsis 20:11 como el juicio del «Gran Trono Blanco».

                                 ¿Cómo es este juicio distinto al del tribunal de Cristo?

Considere lo siguiente: (1) Los santos de Dios que están muertos y se encuentran en reposo serán resucitados y arrebatados, y nosotros los que estemos vivos para el rapto, igualmente seremos arrebatados pero sin ver muerte (1 Tesalonicenses 4:13 al 18) para vivir y reinar con Cristo por mil años junto con los que también mueran mártires de la Gran tribulación (Apocalipsis 7:9 al 17)(Apocalipsis 20:4). . (2) Los que son llamados «los otros muertos», los que no son salvos, han de ser levantados al final del reinado milenial de Cristo en cuerpos de carne y hueso (Apocalipsis 20:13).

Así que sólo los que no son salvos serán levantados después del reino milenial, pues los salvos ya han sido resucitados para reinar con Cristo. (4) Aquellos de la «segunda resurrección» son los que comparecerán ante el Gran Trono Blanco.

 No hay referencias sobre recompensas que han de darse entonces, sino más bien la tremenda declaración que dice: «Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego» (Apocalipsis 20:15). Es evidente que el juicio del tribunal de Cristo es el juicio de los creyentes con relación a las recompensas, mientras que el del Gran Trono Blanco es el de los no salvos.

Si se determina por la resurrección quién es salvo y quién no, ¿por qué es necesario un juicio? El tribunal de Cristo tiene varios propósitos significantes...VEMOS

 El tribunal de Cristo no es para determinar si uno es salvo o no. La palabra de la que se tradujo «tribunal» es bema en el lenguaje griego. Ese era el término usado para describir el lugar del juez en las competencias de atletismo. Desde ese lugar especial, el juez entregaba los premios a los ganadores. De modo que el «bema de Cristo» (tribunal de Cristo) señala un lugar donde se premiará el servicio fiel. El que no es salvo no se presentará ante tal tribunal. Se trata de pasar a juicio las obras de los redimidos a fin de premiar el fiel servicio a Dios. El tribunal de Cristo traerá una armonía completa a los creyentes entre sí y también entre ellos y el Señor. Al juzgarse las obras, lo bueno será premiado y lo impuro será eternamente descartado.

 Ninguna cosa que estropee la comunión entre Cristo y el creyente será permitida. Serán borradas también todas las diferencias que hayan existido entre creyentes. Las buenas obras serán premiadas y las malas serán quemadas. Nada quedará sino sólo lo bueno. El pueblo de Dios tendrá compañerismo y gozo perfectos por la eternidad. «¡Voz de tus atalayas! Alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que Jehová vuelve a traer a Sion» (Isaías 52:8). En el tribunal de Cristo se recompensará el servicio fiel: «…Ciertamente hay galardón para el justo; Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra» (Salmos 58:11).Cristo anunció: «He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra» (Apocalipsis 22:12).

El apóstol Pablo comprendió esa verdad y escribió: «Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo» (2 Corintios 5:9, 10).
El tribunal de Cristo honrará a los siervos fieles de Dios: «Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios» (1 Corintios 4:5).

 Los fieles estarán ante Su presencia, «delante de su gloria con gran alegría» (Judas 24).El tribunal de Cristo manifestará el grave pecado de no servir a Dios. Imagínese usted a una persona que ve su vida pasar por las llamas, o sea, que sus obras se quemen cuando sean pasadas por el fuego (2Corintios 3:11 al 15) sin que nada quede, debido a que vivió para sí misma y no para el Señor Jesucristo. Unos creen que es entonces cuando se derramarán las lágrimas: «Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos…» (Apocalipsis 21:4). Cuánto mejor que uno sea recompensado por obras duraderas en vez de ser reprochado por obras que desaparecen en el fuego. El tribunal de Cristo determinará el lugar de cada creyente en el reino milenial de Cristo.

Jesús nos dio una parábola que ilustra esta verdad; se encuentra en Lucas 19:12-27.Jesucristo enseñó por medio de la parábola en cuestión que en Su regreso, llamará a Sus siervos y los recompensará de acuerdo a la fidelidad que tuvieron durante Su ausencia. Su recompensa fue expresada en la parábola como el tener autoridad sobre ciertas ciudades. Muchos interpretan esto como si el tribunal de Cristo determinará el lugar donde cada creyente tendrá parte en el reino milenial que será poco después del juicio para las recompensas. Esta interpretación parece ser una aplicación válida de la enseñanza: «Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar... y vivieron y reinaron con Cristo mil años» (Apocalipsis 20:4).El juicio vendrá. Usted tendrá que rendir cuentas a Dios. Si es salvo, dará cuenta en vista de ser premiado. Si no es salvo, dará cuenta en vista del castigo. «…ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados de el. 1 Juan 2:28.

                                                       LOS DOS JUICIOS DE DIOS

 ¿Estará Usted Delante de Dios Como Un Hijo Amado, O Como Un Criminal.
 De acuerdo con la Palabra de Dios, no hay ―escapes‖ legales, y ningún buen abogado puede ayudarle a escapar de la condena. Es uno o el otro, ¡punto! Todo ser humano que ha vivido alguna vez, o vivirá, tiene que enfrentar esa inescapable cita y sin errores—porque prevalecerá la justicia perfecta.
Algunos hermanos cristianos han errado, al enseñar que hay un solo juicio general, porque la Biblia, dicen ellos, no enseña otra cosa. Otros están confundidos sobre las diferentes resurrecciones y la cronología de ellas, así que, en un esfuerzo para ayudar a enfocar el asunto mejor, y con esperanzas de aclarar los malos entendidos, ofrecemos los siguientes comentarios.

Para validar cualquier posición, esta debe concordar con toda la Escritura, y no contradecir lo que está claramente establecido –porque la Palabra de Dios no se contradice a sí misma, si se ―usa‖ bien (2 Timoteo 2:15). Desafortunadamente, muchos se adhieren a creencias que violan este principio. El juicio general de toda la humanidad es un asunto a considerar. La siguiente referencia establece claramente que los creyentes de la Era de la Iglesia—Cristianos—serán juzgados en el ―Juicio del Tribunal de Cristo‖:
Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.‖ 2 Corintios 5:10
¿A quién se refiere el Apóstol Pablo aquí? Note que el dice ―…todos nosotros comparezcamos …‖ ¿Significa esto todo hombre donde quiera, sin distinción? ¡No en absoluto! Las reglas gramaticales –específicamente el contexto—requieren que analicemos esta declaración antes de saltar a conclusiones injustificadas. ¿A quién se refiere cuando dice ―nosotros‖ aquí? Bueno, si tomamos el tiempo de considerar el hecho de que este verso o declaración es parte de la epístola de Pablo a los creyentes en Corinto, ¡la pregunta se responde sola! ―Nosotros‖ incluye a Pablo también, además del ―todos‖, restringe la declaración a los creyentes—no cualquier persona en todo el mundo, como es el caso del juicio general. Luego, cuando unimos esto con el hecho de que el ―tribunal de Cristo‖ es ―bema‖ en griego, descubrimos una inclinación totalmente diferente en las cosas. ¿Qué es un ―bema‖? la Concordancia Exhaustiva Strong de la Biblia nos dice lo siguiente:
Bema, Griego 968, Strong
Bema, bay’-ma, de la base del Griego 939 (base); un paso, por ejemplo tribunal: -asiento-juicio, poner (pie) en, trono. (Énfasis mío).

La imagen mental que Pablo nos proyecta, tiene que ver con sus métodos favoritos de ilustración—los deportes de su tiempo—los juegos Greco-Romanos. El bema era una plataforma alta, sobre la cual, los varios jueces de las diversas competencias atléticas se paraban cuando premiaban a los ganadores. ¿Suena eso como el asombroso pulpito del juez –uno quien tiene el poder de la vida y la muerte en sus manos? ¡De ninguna manera! Esta es una imagen de gran consuelo para el creyente, porque combina el aspecto solemne de juicio con el de que guarda potencial recompensa. ¡Nuestro misericordioso y benevolente Dios ha prometido que el servicio de fe no se ira sin recompensa!
Note lo que dice Pablo en 1 Corintios 3:11-15.
Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 12Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, 13la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 14Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.‖ 

Jesucristo se sentará a juzgar las obras de los miembros de Su Cuerpo, de Su Novia, la Iglesia, probándolos con fuego. Note el orden descendente de su relativa dignidad: ―Oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca.‖ El oro, plata y piedras preciosas resistirán el calor, pero la madera, heno y hojarasca serán quemados. El Señor
determina el grado de valor y el fuego revela el resultado. Si las obras del creyente son totalmente consumidas por el proceso, y por lo tanto se muestran indignas, el/ella sufrirá, no será el ―ganador de la carrera‖, pero su salvación nunca se cuestiona. Ese punto fue totalmente pagado en la cruz del Calvario.
La Iglesia es una entidad separada de Israel, la infiel esposa de Jehová en el Antiguo Testamento, y nosotros no debemos empañar la distinción entre ellas. Note que los profetas del Antiguo Testamento nunca ―vieron‖ la Iglesia, porque era un misterio divino- no revelado como Escritura hasta que Pablo tuvo el privilegio de hacerlo. Ellos miraban sobre la Iglesia, como si fuera un valle entre dos picos de montaña, y veían solo el reinado Milenial del Mesías. Los santos del Antiguo Testamento no tuvieron parte en la Iglesia, porque ellos vivieron y murieron en un pacto totalmente diferente—
Ley en lugar de Gracia.
 ¡Por lo tanto, obviamente se requiere otro juicio para ellos, para no mencionar aquellos salvados durante el Periodo de Tribulación después de que sea levantada la Iglesia y luego aquellos del Milenio mismo!
En este punto, probablemente sea útil discutir las resurrecciones asociadas con estos juicios. Basados en Apocalipsis 20:4-6, la mayoría (exceptuando aquellos que insisten en un juicio general) opina que habrá solo dos –uno antes del Milenio, y otro inmediatamente después – del juicio del ―Gran Trono Blanco‖ de Apocalipsis 20:11.
―Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. 5Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. 6Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.‖

―Ellos volvieron a vivir‖ obviamente denota una resurrección, porque habían sido ―decapitados‖. Esta resurrección y no la del verso 5 tiene que ser la ―primera resurrección‖, porque la resurrección de los perdidos ciertamente no es la de aquellos ―benditos y santos‖ (vs. 6). La estructura de la oración es confusa, pero el sentido común la ordena, así que, esta ―primera‖ resurrección es enfatizada como distinta de aquella en la que los perdidos resucitarán al final del Milenio. Pero, ¿será la ―primera‖ resurrección un solo evento? Insistimos en que no puede ser el caso, porque hubo una resurrección de santos al tiempo de la muerte de Cristo (Mateo 27:52).
¿Cómo debe verse esto entonces, si solo hay dos? Obviamente esto forma una tremenda encrucijada. Una que es usualmente ―resucitada‖ (puesta apropósito) para discutir contra el Rapto de la Iglesia. Para decir que un evento ―primero‖ no necesariamente lo excluye de contener varias partes, porque ―primero‖ es un término relativo. Pero el examen mostrará que la 2da. Guerra Mundial consistió en al menos dos guerras separadas –una en Europa contra Alemania, y una en el Pacífico contra Japón—con la guerra en Europa concluyó primero la de Japón. Lo mismo es cierto para las resurrecciones. La ―primera‖ resurrección ya vio completarse un elemento, con más por llegar en el futuro
Note que Pablo les dice a los creyentes en 1ra. Tesalonicenses 3:13 que el Señor vendrá ―con todos Sus santos‖. ¡Eso significa que en el Rapto, aquellos santos del Antiguo Testamento resucitados con Cristo, vendrán con El a recibir a la Iglesia! Encontramos esta resurrección en Mateo 27:
“Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.” Mateo 27:51-53
Hablando técnicamente, Cristo fue resucitado primero –porque El es ―el primogénito de los muertos‖ (Colosenses 1:18), pero los santos del Antiguo Testamento fueron resucitados simultáneamente. El tipo de simbolismo del Antiguo Testamento para la resurrección de Cristo era aventar el grano de trigo (quitar la cáscara del grano) (Levítico 23:10-12) y el uso de este símbolo, definitivamente indica pluralidad.
“De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.” (Juan 12:24)
El grano de trigo (Cristo) fue enterrado y salió como un manojo de muchas semillas. La inferencia es que esta resurrección ―deshabitó‖ el paraíso de sus habitantes. (La tumba, la morada de la muerte—sheol en Hebreo y hades en Griego—consisten aparentemente en dos ―compartimientos‖: el Paraíso, el lugar para los escogidos de Dios—y el hades mismo, el lugar de tormento.
 Esto lo inferimos de la enseñanza del Señor concerniente al ―hombre rico y Lázaro‖ en Lucas 16:19-31)
Luego en Efesios capitulo cuatro, el Apóstol Pablo cita a Salmo 68:18 y dice:
“Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres.” Efesios 4:8
La ilustración es de un general conquistador, guiando a su ejército triunfante en su ciudad natal, para mostrar el ―botín de guerra‖ –la gente cautiva y sus posesiones. Esto habla del triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte—lo que hacía al hombre cautivo—entonces El tomó cautiva a la cautividad misma, liberando a los redimidos de sus ataduras. Necesitamos también notar que dice ―…y dio dones a los hombres‖. El general triunfante frecuentemente desplegaba su generosidad lanzando dinero a la multitud que le adoraba, y aun a aquellos que eran sus cautivos –permitiéndoles por lo tanto compartir su riqueza. El Señor no solo lleva a Sus santos al cielo, sino que graciosamente también les recompensa.
Así que cuando regresamos a nuestro texto en 1 Tesalonicenses, encontramos que unos cuantos versos después, en el capítulo cuatro, Pablo explica el Rapto. El contexto de esos dos pasajes define lo que el llama ―viniendo con todos Sus santos‖ –y esto significa que el está hablando de los creyentes del Antiguo Testamento. El Rapto, que envuelve la resurrección de ―los muertos en Cristo‖, tendrá lugar después, con la resurrección de los santos muertos en la Gran Tribulación, para completar ―la primera resurrección‖. Los santos del Milenio son un problema por separado, para el cual no podemos ofrecer una respuesta definitiva de las Escrituras. Puede suceder una de dos cosas, (1) ninguno de los elegidos de Dios morirá durante el Milenio, o (2) si muere, su resurrección será necesariamente la ―instancia final‖ en la primera resurrección. La longevidad de la vida que gozaba el hombre previo al diluvio será restaurada durante ese tiempo (Isaías 65:20), así que no está en duda el vivir los 1000 años. (En la voluntad de Dios, estare escribiendo otro artículo, que habla del Milenio más detalladamente).

Pero volviendo al tema que nos atañe – Apocalipsis 20:4 lanza una interesante pregunta, así que volvamos a ver lo que dice, para luego comentar.
“Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.”
Ahora, Juan los ve como resucitados y reinando con Cristo durante el Milenio. Algunos de ustedes tal ves esté diciendo, ¡―Pero yo siempre pensé que la Iglesia iba a reinar con Cristo! ¿Qué pasa aquí?‖ Bueno, ―reinar‖ de alguna forma es un asunto de semántica, porque debemos recordar que los 12 Apóstoles juzgarán las 12 Tribus de Israel durante el Milenio. (Mateo 19:28 y Lucas 22:30). Ellos actuarán como gobernadores – como también los mencionados en el verso arriba – y ese es el significado de la palabra Griega traducida ―reino‖-
basileuo, Griego 936, Strong basileuo, bas-il-yoo'-o; del Griego 935 (basileus); para gobernar (literal o figurativo):- rey, reino. (Énfasis mío).
¡De todas maneras, la Iglesia es exaltada a un status mucho más alto! Recuerde que nosotros fuimos escogidos ―en‖ Cristo desde antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4). Esa frase ―en Cristo‖ se repite una y otra vez a través de todo el Nuevo Testamento, y cuando comprendemos el hecho de que la Iglesia es la Esposa de Cristo, y el matrimonio hace que ―dos se conviertan en una sola carne‖ (Mateo 19:5-6), el siguiente verso adquiere un significado mayor:
“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.” Apocalipsis 3:21 (énfasis mío).
Somos coherederos con Cristo, de acuerdo con lo siguiente:
“Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.” Romanos 8:17 (énfasis mío)
Ser un coheredero con Cristo obviamente coloca a la Iglesia mucho más allá de aquellos que meramente gobiernan, y ese pensamiento debería humillarnos en gran manera.
Ya que hemos explorado el Juicio del Tribunal de Cristo, ¿Qué sucede con el juicio del Antiguo Testamento, Periodo de Tribulación, y santos del Milenio? En Mateo 25:32 encontramos que cuando Cristo separa ―las ovejas de las cabras‖ en la Segunda Venida, el contexto del capítulo indica que hay un juicio. Esto se ve claramente en Apocalipsis 20:4 citado anteriormente, que los santos mártires del Período de Tribulación son resucitados en ese momento, y tendrán que ser juzgados después de que reciban sus cuerpos glorificados (1 Corintios 15:35-54, **sigue explicación) para reinar con Cristo durante el Milenio. Los santos que sobrevivan al Periodo de Tribulación entrarán al Reino con sus cuerpos terrenales –pero, ¿Qué de los santos del Antiguo Testamento? A través de la historia, a ellos se les prometió que estarían en el reino Milenial del Mesías, así que la lógica dice que se les deberá dar cuerpos glorificados y
juzgárseles en algún punto, antes de heredar el Reino. Recuerde que Job dijo ―en mi carne he de ver a Dios‖ (Job 19:26), así que parece razonable concluir que los santos del Antiguo Testamento, o tenían sus cuerpos glorificados y fueron juzgados en ese tiempo de su resurrección en Mateo 27:52, o estarán en el juicio de ―las ovejas y las cabras‖ previo al Milenio. Yo tiendo a creer lo último.
**Cuerpos glorificados- En la referencia de 1 Corintios arriba, Pablo deja bien claro que ―carne ni sangre‖ heredarán el Reino de los Cielos (vs. 50). En contexto directo, el está hablando de los Cristianos, y en el verso 51 inmediatamente revela el secreto divino -―misterio‖- sobre el Rapto de la Iglesia. En Filipenses 3:21, Pablo tiene que decir esto sobre lo que Dios hará por nosotros:
“El cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.” (Énfasis mío)
Ahí es donde se origina el término ―cuerpo glorificado‖. Mientras estemos en este ―cuerpo humillado‖ –este cuerpo depravado, caído, y pecaminoso-- ¡no podemos estar en la presencia de Dios! Su santidad no lo permitirá. Esa es la razón por la que debemos ser ―cambiados en un momento, en un abrir y cerrar de ojo‖ (1 Corintios 15:52), y recibir un cuerpo perfectamente glorificado, tal como el de nuestro Salvador. Y aunque la Biblia no habla específicamente de que esto se haga para alguien más que la Iglesia, parece razonable concluir que el resto de los santos de Dios pasarán por el mismo proceso, antes de ser admitidos delante de Su presencia.
Hebreos 9:27 dice:
“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”.
Así que, con esto en mente –o sea, que el hombre tiene que morir antes de ser juzgado- , ¿Qué pasa con los hombres, mujeres, niños y niñas que sobrevivan al Periodo de Tribulación y entren en el Milenio? Todos se salvarán—100% de ellos, porque el resto ha sido juzgado y enviado al infierno—y es posible que muchos, si no todos, vivirán los 1000 años completos, porque la longevidad será restituida. Pero ahí están aquellos que insisten en que el Reino será espiritual, y ningún humano pecador entrará en él. A aquellos que sostienen este punto de vista, yo les debo hacer la pregunta obvia, ¿de cuál grupo sacará Satanás su ejercito, después que se completen los 1000 años? Apocalipsis 20:8 dice de Satanás, luego de su derrota:
“Y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.” (Énfasis mío).
La palabra griega traducida ―naciones‖ es ethnos, y se refiere a raza o etnia, y debemos notar que es naciones –plural. Satanás convenció a innumerables ángeles a seguirlo en su rebelión antes de la creación, pero esta vez, son los humanos quienes claramente se observan.
Muchos millones de niños sin duda nacerán durante este periodo de mil años, y es lógico que gran numero de ellos creerá en Cristo, y lo recibirá como su Salvador (pero
otros millones no lo recibirán, y a fin de cuentas, esos son quienes seguirán al maligno, y finalmente serán devorados por el fugo –Apocalipsis 20:9). ¿Cuándo morirán los santos del Milenio y serán juzgados? De acuerdo con el verso de Hebreos 9:27, la muerte debe preceder al juicio, así que definitivamente esta es una pregunta legitima. Otra vez, debemos ―leer entre líneas‖ para llegar a una conclusión. Después de la rebelión, Satanás será finalmente y para siempre lanzado al lago de fuego, ―donde están la bestia y el falso profeta.‖ Recuerde que la ―bestia y el falso profeta‖ fueron lanzados al fuego previo al Milenio, ¡y ahora la malvada trinidad estará junta por primera vez desde el Periodo de Tribulación! El verso 11 luego nos habla sobre el ―Gran Trono Blanco‖, donde Cristo se sentará en juicio. Continuando con el verso 12 leemos.
“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 13Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.” Apocalipsis 20:12-15
Mi opinión personal es que la primera aplicación de este pasaje trata sobre las muertes de todas las épocas, por el repetido énfasis sobre la palabra ―muerte‖. Esta interpretación ha sido creída y enseñada por pastores conservadores por siglos, ¡pero se nos deja con el problema de los santos del Milenio! ¿Qué pasa con ellos? ¿Podría yo sugerir que otra ―traducción‖ instantánea –otro Rapto—podría ocurrir en ese punto con los justos elegidos, a los que se les da cuerpos glorificados, y juzgados consecuentemente? Note la construcción del verso 15 –como deja abierta la posibilidad de que el nombre de alguien se encuentre en el libro de la vida. Dado que el verso esta en sentido negativo (―no se encontró‖), veamos como lo dice la Biblia Amplificada:
“Y si el nombre de alguien no se halló inscrito en el libro de la vida, ese fue lanzado al lago de fuego.”
El término ―si‖ es importante, porque se vería como si el Espíritu Santo hubiera dicho, ―ya que no se halló ningún nombre‖ –como si el 100% de los juzgados se hubiera perdido.
Y aunque lo veamos brevemente, note que en el verso 12 menciona dos tipos de libros: ―…los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto…‖ el otro libro es identificado como si fuera el libro de la vida-conteniendo los nombres de todos y cada uno de los individuos escogidos (elegidos) por Dios para vida eterna. Pero, ¿Por qué los libros, en plural? Aparentemente, ellos contienen el archivo completo de la vida de cada individuo, de acuerdo con lo que establece el Señor en el siguiente pasaje:
“Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.” Mateo 12:36
Necesariamente esto se refiere a aquellos que están perdidos, por las palabras del Señor en Juan 5:24:
“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” (Énfasis mío)
Dios juzgará las obras de los creyentes, y les dará recompensas, si se las han ganado, pero la vida de los no creyentes será juzgada, y se les administrará castigo inmediatamente. ¿En cuál grupo se encuentra usted?
Si usted ha aceptado a Jesucristo como su Salvador personal, pero ha sido muy tibio en su caminar espiritual con El, usted necesita pedirle inmediatamente perdón y renovación. El lo perdonará instantáneamente, y llenará su corazón con el gozo del Espíritu Santo. Entonces, necesita iniciar un caminar diario de oración y estudio personal de la Biblia.

Si usted nunca ha aceptado a Jesucristo como Salvador, pero ha comprendido Su realidad y el Fin de los Tiempos que se acerca, y quiere aceptar Su regalo GRATIS de la Vida Eterna, usted puede hacerlo ahora, en la privacidad de su hogar. Una vez lo acepte a El como Salvador, usted habrá Nacido de Nuevo, y tendrá el Cielo tan seguro como si ya estuviera allí. Entonces, podrá descansar seguro de que el Reino del Anticristo no lo tocará espiritualmente

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